Yoga como remedio natural y terapia alternativa

yogaEl yoga, en pocas palabras, es un conjunto de técnicas físicas y psíquicas tendentes al desarrollo y perfeccionamiento del ser humano. Los orígenes de estas prácticas se encuentran en tiempos muy remotos. Según se cree, esta disciplina nació en el Tíbet, extendiéndose posteriormente a la India.

Las enseñanzas del yoga se transmitieron al principio oralmente, hasta que el maestro Patañjali, que vivió en el siglo v antes de Cristo, las recopiló en un libro, denominado Aforismos, que aún en nuestros días se utiliza para el estudio del yoga.

En los pueblos occidentales, el conocimiento del yoga es relativamente moderno, ya que sólo se remonta al siglo xix, cuando algunos eruditos comenzaron a estudiar la lengua sánscrita. 

A partir de entonces, la doctrina yoga (pues bien puede calificarse de doctrina) se difundió con rapidez en la casi totalidad de los países occidentales. El verdadero yoga comprende numerosas variantes, si bien dos las más conocidas, son fundamentales. Se trata del hatha-yoga, que estriba en una serle de ejercicios físicos y respiratorios, y el radja-yoga, que comprende los procedimientos de meditación y de relajación.

La finalidad del hatha-yoga es la de proporcionar al cuerpo, mediante una serle de posturas denominadas asa-nas, la suficiente resistencia, control y autodominio necesarios para entrar en la segunda fase del yoga, el radja-yoga, cuya finalidad es el estudio de la conciencia y de la mente, es decir, el conocimiento de uno mismo.

La verdad es que el yoga que se practica en los países occidentales difiere muchísimo del que se realiza en los pueblos orientales, donde el yoga constituye esencialmente un sistema de vida espiritual, un modo de vivir la religión.

Ahora bien, dado que tales creencias religiosas son, al menos en gran parte, Incompatibles con las religiones occidentales, y hasta con los modernos conocimientos científicos, el yoga ha sido en Occidente desposeído del carácter místico y religioso, que precisamente constituye su característica fundamental, y ha quedado limitado a una serie de ejercicios físicos y mentales destinados a conseguir un mayor bienestar, físico y psíquico, en quienes los practican.

Los resultados de este tipo de yoga, exento de su esencia espiritual, son inferiores a los que obtienen quienes lo viven realmente como una Importante faceta de su espiritualidad.

De cualquier forma, la medicina de nuestros días está de acuerdo en que la práctica del yoga podría contribuir, incluso de una forma importante, al mantenimiento de la salud, puesto que proporciona una mejor forma física y un relajamiento que aleja las tensiones y el estrés a que están sometidos los habitantes de los países industrializados.

Aspectos a tomar en cuenta a la hora de inscribirse en las clases de yoga por primera vez

Conéctate con el instructor. Este debe responder a tus necesidades e intereses y plantearte nuevos retos. Coméntale tus dudas, dile si tienes alguna lesión o dolor, si estás embarazada, si sufres de presión alta o si debes seguir alguna recomendación médica.

Es esfuerzo, no dolor. Aunque la práctica puede ser exigente, físicamente no tiene por qué generar dolor. Si algún movimiento te causa dolor o presión, cambia a una postura que sea más relajante.

La respiración es vital. Esta debe ir de la mano con los movimientos. Al meditar lograrás mayor concentración si respiras correctamente. Una respiración profunda, pausada y relajada es ideal mientras practicas yoga.

Conoce tus límites. Evita posturas que no puedas hacer. Si tienes gripe o estás enferma, el yoga que te conviene practicar es la meditación. Evita realizar posturas de yoga cuando te sientas muy cansada. Deja pasar una hora después de una comida ligera y tres después de haber comido pesado antes de practicar.

Date tiempo. Sigue tu ritmo sin desesperación, solo así sabrás cuáles son tus límites e irás trabajando en ellos.  Se aconseja experimentar al menos tres meses para conocer los beneficios reales de la práctica. Si asistes un promedio de dos a tres clases por semana durante un mes y lo dejas, te habrás perdido de mucho.

No te compares. Esto enfocará tu energía en lo que sucede a tu alrededor y perderás la conexión con tu cuerpo. Trata de conectarte con tus emociones, deja que tu cuerpo fluya a través de las posturas y síncroniza tu respiración con los movimiento.

Yoga en la niñez

El yoga se puede practicar desde la niñez. Los expertos indican que la mejor edad para iniciar el yoga, es a partir de los cuatro años de edad. En esta fase, los niños ya tienen la capacidad de realizar y controlar ciertos movimientos del cuerpo.

Por otra parte, es altamente recomendada, tanto para varones como para hembras, ya que la búsqueda del equilibrio y la armonía espiritual constituye una buena base para que, en el futuro, los pequeños disfruten de una vida adulta alegre y saludable.

Datos importantes del yoga infantil

Estas clases asocian el trabajo corporal y mental; por ello la motivación es un factor muy importante. Si alguno o ambos padres practica esta actividad ancestral, pueden incitar a sus hijos a su realización. En cuanto al recinto donde se inicien las clases, es necesario que no haya más de 15 niños reunidos, ya que es importante que ellos se sientan cómodos y relajados; si hay muchos pequeños, pueden distraerse con facilidad.

Es necesario que el ambiente sea impio, tranquilo, ventilado y silencioso. Igualmente, deben vestirse con ropa holgada y ligera, que les permita hacer cualquier movimiento con comodidad, y es recomendable que se invite a la ingesta de alimentos sólidos una hora antes de la práctica.

reiki

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