Remedios para la tuberculosis

remedios para la tuberculosisLa tuberculosis es una enfermedad contagiosa y potencialmente mortal que puede afectar a casi cualquier parte del organismo, aunque se manifiesta principalmente como una infección de los pulmones. Está causada por un microorganismo bacteriano, el bacilo tuberculoso o Mycobacterium tuberculosis. Puede ser aguda o crónica.

Aunque la tuberculosis se puede prevenir, tratar y curar con un tratamiento adecuado, los científicos, hasta el momento, no han sido capaces de eliminarla completamente.

Actualmente estamos asistiendo a un resurgimiento de la tuberculosis debido a la epidemia de SIDA en todo el mundo. La tuberculosis se está convirtiendo en una causa importante de muerte por infección. Se estima que, en los próximos diez años, aparecerán 90 millones de casos nuevos en todo el mundo, que darán lugar a 30 millones de muertes, aproximadamente 3 millones por año.

Hay varios grupos demográficos que tienen un riesgo mayor de contraer la tuberculosis: los ancianos, las personas que viven en condiciones que favorecen la infección y las personas con un sistema inmunitario deprimido. Los grupos de alto riesgo incluyen alcohólicos, personas con malnutrición, diabéticos y pacientes con sida o infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana que todavía no han desarrollado los síntomas clínicos de la enfermedad.

El 90% de los pacientes que tienen el germen no presentan síntomas ni evidencia física de enfermedad, y su radiografía de tórax es normal. No son contagiosos. Sin embargo, constituyen un grupo de pacientes infectados que pueden enfermar en una fecha posterior y transmitir entonces la tuberculosis a los demás. Aunque es imposible predecir si la enfermedad de una persona se activara, los investigadores afirman que más del 90% de los casos de tuberculosis activa se origina en esta reserva.

Se estima que un 5% de personas infectadas presenta síntomas entre 12 y 24 meses después de la infección. Otro 5% se cura inicialmente, pero, después de años o décadas, desarrolla una tuberculosis activa. Esta forma de enfermedad se denomina reactivación tuberculosa o enfermedad posprimaria. En raras ocasiones, una persona previamente infectada presenta síntomas de nuevo después de una segunda exposición al bacilo tuberculoso.

Tuberculosis pulmonar La tuberculosis pulmonar es la enfermedad que afecta a los pulmones y representa aproximadamente el 85% de los nuevos casos diagnosticados. Suele presentarse con tos, que puede producir o no esputo. En su caso, la mayoría del esputo está teñido de sangre. La tos puede durar semanas o meses y acompañarse de dolor torácico y dificultad para respirar. Las personas con tuberculosis pulmonar suelen presentar fiebre de baja intensidad y sudoración nocturna. Pierden interés por los alimentos y, por tanto, adelgazan.

Si la infección permite que el aire se escape de los pulmones a la cavidad torácica (neumotorax) o se acumula líquido en el espacio pleural (derrame pleural), el paciente tiene dificultades para respirar. El bacilo tuberculoso puede viajar desde los pulmones hasta los ganglios linfáticos a ambos lados de la parte posterior del cuello. La infección de estas zonas aflora a la piel con la emisión de pus.

Tuberculosis extrapulmonar Aunque los pulmones son el principal lugar donde se produce la lesión de la tuberculosis, pueden afectarse muchos otros órganos y tejidos del cuerpo. Aproximadamente el 15% de los casos diagnosticados de nuevo de tuberculosis son extrapul-monares, con una mayor proporción entre las personas infectadas por el VIH.

La evolución habitual de la enfermedad es su diseminación a partir de los pulmones hasta localizaciones fuera de ellos (extrapulmonares). Sin embargo, en algunos casos, el primer signo de la enfermedad aparece fuera de los pulmones. Los tejidos u órganos que la tuberculosis puede afectar son:

  • Huesos. La tuberculosis tiene una gran afinidad por la columna vertebral y los extremos de los huesos largos.
  • Ríñones. Junto con los huesos, los ríñones son probablemente las localizaciones más frecuentes de tuberculosis extrapulmonar. Sin embargo, pueden mostrarse con pocos síntomas, aunque se destruya una parte del riñon
  • Organos reproductores femeninos. Los ovarios pueden infectarse, y la tuberculosis se puede diseminar al peritoneo, membrana que recubre la cavidad abdominal.
  • Cavidad abdominal. La peritonitis puede provocar un dolor a modo de un leve malestar con espasmos gástricos o un dolor intenso que puede simular los síntomas de una apendicitis.
  • Articulaciones. La infección tuberculosa de las articulaciones da lugar a una forma de artritis que suele afectar a las caderas y las rodillas.
  • Meninges. Las meninges son los tejidos que cubren el cerebro y la médula espinal. La infección de las meninges por el bacilo tuberculoso produce meningitis tuberculosa, una enfermedad más frecuente en niños pequeños y ancianos. Es extremadamente peligrosa. Los pacientes refieren dolor de cabeza, somnolencia y en ocasiones entran en coma. La lesión permanente del cerebro es prácticamente segura si no se instaura un tratamiento adecuado.
  • Piel, intestinos, glándulas suprarrenales y vasos sanguíneos. Todas estas partes del cuerpo pueden ser infectadas por el bacilo tuberculoso. La infección de la pared de la aorta (la principal arteria del cuerpo) puede ocasionar su rotura con resultados catastróficos. La pericarditis tuberculosa se produce cuando la membrana que rodea el corazón (pericardio) se infecta y se llena de líquido que interfiere con la capacidad del corazón de bombear sangre.

Tuberculosis miliar. Es un trastorno que pone en peligro la vida del paciente y se presenta cuando un gran número de bacilos tuberculosos invaden el organismo. Un gran número de pequeñas lesiones tuberculosas dan lugar a una debilidad importante, pérdida de peso, anemia grave y consunción progresiva del organismo.

 

Diagnóstico

La tuberculosis se diagnostica mediante los resultados de las pruebas de laboratorio. La prueba estándar para demostrar la infección tuberculosa es la prueba cutánea de la tuberculina, que detecta la presencia de infección, no la tuberculosis activa.

Esta prueba cutánea se ha hecho durante más de 100 años. Para realizarla, se utiliza la tuberculina, un extracto preparado a partir de cultivos del bacilo tuberculoso. Contiene sustancias que pertenecen al bacilo (antígenos), a los que una persona ha sido sensibilizada. Cuando se inyecta la tuberculina a la persona infectada, la zona de la piel que rodea el lugar de la inyección presenta induración, tumefacción y enrojecimiento al cabo de uno a tres días.

Actualmente, las pruebas cutáneas emplean una sustancia denominada derivado proteico purificado (PPD) que tiene una composición química estándar y, por lo tanto, es una buena medida de la presencia de infección tuberculosa. Esta prueba, llamada PPD y también prueba de Mantoux, no siempre tiene una certeza del 100% y puede producir falsos positivos y falsos negativos.

Esto significa que algunas personas que tienen una reacción cutánea no están infectadas (falso positivo) y qi algunas que no reaccionan pueden estar realmente infectadas (falso negativo). Sin embargo, esta prueba es útil para la detección, en personas con una radiografía de tórax sospechosa, aquellas que han tenido un contacto estrecho con un paciente con tuberculosis y en las que proceden de un país donde la tuberculosis es frecuente.

Debido a los múltiples y variados síntomas de la tuberculosis, el diagnóstico sobre la base de los síntomas externos no siempre es posible. La tuberculosis suele descubrirse por una radiografía de tórax anormal u otros resultados y no por la presencia de algún síntoma o malestar físico del paciente. Ante una radiografía alterada, se realiza siempre el PPD para determinar si el paciente ha sido infectado. Para verificar los resultados de la prueba, a veces el médico obtiene una muestra de tejido (biopsia) para su cultivo. En caso de que otras zonas del cuerpo puedan estar infectadas, como el riñon o el cerebro, se hacen cultivos de líquidos, como la orina o el líquido cefalorraquídeo.

 

Remedios populares y otros tratamientos

Debido a la naturaleza de la tuberculosis, la enfermedad nunca debe tratarse sólo con métodos alternativos. Los tratamientos alternativos ayudan a la curación, pero el tratamiento de la tuberculosis debe incluir fármacos y necesita la atención de un médico. Cualquier tratamiento alternativo debe ser discutido con el médico antes de aplicarse. Los tratamientos de soporte incluyen:

Dieta. Los nutricionistas recomiendan una dieta con alimentos completos: alimentos frescos y líquidos, especialmente peras y productos derivados (zumo de pera y salsa de pera), ya que las peras pueden ayudar a curar los pulmones. Otros elementos útiles son alholva, alfalfa, ajo, granadas y yogur o kéfir. Cuatro cucharadas de espárragos al desayunar y al cenar durante algunos meses también son útiles.

Terapia nutricional. Los nutricionistas pueden prescribir una o más de las siguientes vitaminas y minerales: vitamina A, 300.000 IU durante primeros tres días, 200.000 IU durante los dos días siguientes y después 50.000 IU durante varias semanas; betacarotenos, 25.000-50.000 IU; vitamina E, hasta 1.000 IU al día a menos que el paciente sea una mujer premenopáusica con síntomas premenstruales; fórmula lipotrópica (una vez al día); regaliz sin ácido glicirricínico; extracto de semilla de limón; vitamina C; ácidos grasos esenciales; complejo vitamínico B; poliminerales y cinc.

La fitoterapia puede emplear, como remedios naturales, tintura de equinácea y gordolobo, tres veces al día, junto con tres cápsulas de ajo tres veces al día. El tratamiento tópico utiliza compresas con aceite de eucalipto, compresas con uva o compresas con alcohol de cereales.

La hidroterapia se puede utilizar hasta cinco veces a la semana.

Terapia por zumos. El zumo de patata (papa) cruda se toma hasta tres veces al día con partes iguales de jugos de zanahoria más una cucharadita de aceite de oliva o almendras y una cucharada de miel, todo batido hasta que se forme espuma. Antes de beber el zumo de patata, hay que dejar que el almidón se separe de él.

Los terapeutas también tratan la tuberculosis con la terapia celular, la terapia de campos magnéticos o la medicina tradicional china. Puede hacerse ayuno, pero sólo bajo supervisión del médico.

 

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