Remedios con mirra para el resfriado, psoriasis y circulación lenta

mirraLa mirra proviene de un árbol espinoso, esparcido y ralo, conocido como Commiphora myrrha o Balsamodendrom myrrha, perteneciente a la familia de las burseráceas, que puede alcanzar a medir en climas secos una altura aproximada de 2.5 a 4.5 metros.

Las ramas robustas de estos árboles se encuentran enmarañadas con hojas aromáticas y pequeñas flores blancas

Es nativo de Arabia, el norte de África, el suroeste de Asia y la región en torno del Mar Rojo, en especial Etiopía, Somalia y Yemen.

Los historiadores creen que la mirra crecía en los valles del Tigris y el Eufrates, considerados lugares del emplazamiento del bíblico Jardín del Edén. En la actualidad, la mayor parte de la mirra procede del Oriente Medio, en particular de Irán.

Se recolecta haciendo incisiones en la corteza grisácea del tronco del arbusto en cuestión. Esto favorece la exudación de su resina gomosa, un pálido líquido blanco-amarillento que se endurece en forma de lágrimas pardo-rojizas.

La mirra despide un aroma dulce, ahumado, ligeramente almizcleño y un tanto picante, que se caracteriza por su calidez, intensidad y perennidad. Algunos consideran este olor tipo incienso como medicinal; otros, como espiritual. El sabor de la planta puede explicar el origen de su nombre, derivado de una palabra árabe que significa “amargo”.

La destilación por medio de corriente de vapor de la resina produce un aceite ámbar o de color amarillo pálido. Asimismo, este aceite esencial puede obtenerse por medio de la extracción de las lágrimas con alcohol o con un disolvente químico como el hexano. Con fines de aromaterapia, sólo debe utilizarse el aceite de mirra resultante de la destilación con corriente de vapor o de la extracción con alcohol.

Referencias incluidas en la Biblia, los Vedas, antiguos papiros egipcios y el Corán vinculan a la mirra con rituales religiosos. Los egipcios quemaban mirra en sus templos. Diariamente, al mediodía, ponían a arder kyphi, una sustancia tipo incienso que contenía mirra, en sus rituales de adoración al Sol; durante las ceremonias nocturnas, consagraban mirra a la Luna. Los egipcios creían que, además de apaciguar a los dioses, el incienso de kyphl controlaba el miedo y la ansiedad, profundizaba la meditación e inducía el sueño tranquilo.

Los egipcios empleaban mirra para momificar, en virtud de que mantenía la piel y los tejidos intactos. A fin de preservar el cadáver, los embalsamadores untaban la piel del difunto con una delgada capa de resina de mirra, antes de envolverlo con tiras de tela. Estos tratamientos de elevado costo se solían reservar a los faraones y altas autoridades. Con el paso del tiempo, cuando los “químicos cosmetólogos” ingeniosos se dieron cuenta de que la mirra podía producir también resultados maravillosos en la piel de los vivos, la incorporaron a bálsamos, mascarillas faciales, pomadas y ungüentos.

En el proceso de preparación para casarse, las jóvenes de Persia usaban la mirra como parte de un rito de purificación. Los antiguos hebreos crearon un aceite sagrado a base de mirra, canela, cálamo aromático, casia y aceite de oliva; Moisés consagraba a los sacerdotes ungiéndolos con dicho aceite. Las mujeres israelitas llevaban saquitos perfumados de mirra cerca del cuerpo, tal vez con el fin de que el calor corporal liberara la fragancia y ocultase el mal olor. Se utilizaba también un ungüento de mirra, cilantro y miel para tratar el herpes. Antes de ser crucificado, le dieron a beber a Jesús vino mezclado con mirra, quizá como sedante.

Propiedades curativas

En Europa, los médicos prescriben el aceite de mirra contra la artritis, la inflamación, las dolencias de las encías y los trastornos menstruales. Este aceite esencial refuerza el sistema inmunológico al estimular la producción de glóbulos blancos. Combate la infección y apresura la recuperación de la enfermedad.

Tonifica el tracto digestivo, despierta el apetito, reduce los gases y la acidez estomacal, y detiene la diarrea. Los ginecólogos europeos usan el aceite de mirra para tratar los periodos menstruales escasos, la leucorrea y las aftas, así como para liberar obstrucciones en la matriz. Los doctores chinos tratan con mirra la artritis, las hemorroides, los problemas menstruales y las heridas.

Los profesionales en el cuidado de la salud recetan el aceite de mirra contra males respiratorios como la bronquitis, el resfriado y la tos. Este aceite esencial elimina la mucosidad excesiva y la congestión, y alivia las membranas inflamadas.

Disminuye la comezón y la irritación del eccema supurante, y combate el pie de atleta, la candidiasis, la tina y la tina crural. La British Herbal Pharmacopoeia incluye la mirra como remedio contra la gingivitis y las úlceras bucales. Muchos doctores sostienen que el aceite de mirra es el mejor tratamiento por aplicar en casos de gingivitis, periodontitis y otros padecimientos de las encías. Asimismo, este aceite esencial previene el mal aliento.

Remedios naturales y herbales

Remedio con mirra para el resfriado:
Ingredientes
3 gotas de aceite de limón
1 gota de aceite de mejorana
3 gotas de aceite de árbol del té
1 gota de aceite de mirra
2 gotas de aceite de elemí

Preparación
Verter todos los ingredientes  en una tina o bañera llena de agua caliente.  Tomar un baño de 20 a 30 minutos, teniendo cuidado de no llegar a enfriarse. Repetir según sea necesario.

Remedio con mirra para la circulación lenta
Ingredientes
60 mililitros de aceite de almendras
8 gotas de aceite de romero
6 gotas de aceite de limón
4 gotas de aceite de naranja
3 gotas de aceite de geranio
2 gotas de resina de benjuí
2 gotas de aceite de mirra
1 gota de aceite de jengibre
1 gota de aceite de vetiver

Preparación
Agregar los aceites esenciales al aceite de almendra y mezclar.  Aplicar esta preparación en la piel, mediante bolitas de algodón, para estimular la circulación.

Remedio con mirra para la psoriasis: Mezclar 2 cucharadas de harina de maíz azul, almendra o avellana, 1 cucharada de miel, 2 gotas de aceite de palo rosa, 1 gota de aceite de siempreviva,  1 gota de aceite de mirra y 2 gotas de aceite de bergamota en un tazón pequeño hasta formar una pasta.  Dar masajes con esta pasta a las áreas afectadas. Enjuagar bien. Si la área del cuerpo afectada es extensa, se debe duplicar o triplicar los ingredientes para contar con la cantidad suficiente de la fricción.

Precaución

Debido a que el aceite de mirra estimula el flujo menstrual, se debe evitar su uso durante el embarazo.

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